Por qué las grandes empresas siempre tienen parte de su deuda a tipo fijo

Eva Pastor
29.05.26 06:18 PM - Comentario(s)

Ninguna empresa de tamaño mediano o grande tiene toda su deuda referenciada al Euribor. No es casualidad. Es gestión del riesgo. Y hasta hace poco, esa opción estaba fuera del alcance de la mayoría de las pymes.

El riesgo que no aparece en el balance

Cuando una empresa pide un préstamo a tipo variable, lo que está haciendo, aunque no lo formule así, es asumir que el coste de ese dinero puede cambiar en cualquier momento y en cualquier dirección.

Si el Euribor baja, la cuota baja. Bien. Pero si el Euribor sube —como ocurrió entre 2022 y 2024, cuando pasó de estar en negativo a superar el 4%— la cuota sube también. Y puede subir mucho. Para una empresa con una deuda de 500.000 euros, una subida de dos puntos porcentuales en el tipo de referencia puede suponer más de 10.000 euros adicionales al año. Sin que el negocio haya cambiado en nada.

Ese riesgo no aparece en el balance. No se ve en la cuenta de resultados. Pero está ahí, y puede materializarse en el peor momento.


Lo que hacen las empresas grandes

Cualquier empresa mediana o grande que gestione bien su deuda tiene una parte a tipo fijo y otra a tipo variable. La proporción varía según el momento del ciclo de tipos, el perfil de riesgo de la empresa y la naturaleza de las inversiones que financia, pero la combinación es casi universal.

La parte a tipo fijo no está ahí porque se espere que los tipos suban. Está ahí para eliminar una variable que la empresa no puede controlar. Para saber, desde el primer día, cuánto va a costar esa deuda durante toda su vida, con independencia de lo que haga el BCE, el Euribor o la inflación.

Esa certeza tiene un valor económico real. Permite planificar, presupuestar y tomar decisiones de inversión con un coste financiero conocido. No es un seguro frente a los tipos altos: es una herramienta de gestión.


Por qué las pymes casi nunca acceden al tipo fijo

Los bancos ofrecen préstamos a tipo fijo, pero en condiciones que a menudo no son competitivas para las pymes. El tipo fijo bancario suele incorporar un diferencial significativo respecto al variable, precisamente para compensar el riesgo de duración que asume el banco al prestar a largo plazo con un coste conocido.

Además, los préstamos a tipo fijo a largo plazo consumen mucho capital regulatorio para los bancos. Desde las reformas de Basilea II tras la crisis de 2008, los bancos tienen incentivos para concentrarse en financiación a corto plazo, servicios y venta cruzada de productos, donde el consumo de capital es menor. El resultado es que la financiación a largo plazo a tipo fijo competitiva es, en la práctica, escasa para las pymes.


Qué cambia con Aquisgrán

Aquisgrán fue creada precisamente para resolver este problema. Al financiarse mediante bonos que cotizan en bolsa, suscritos por el ICO con el respaldo del Fondo Europeo de Inversiones, Aquisgrán puede ofrecer préstamos a tipo fijo en condiciones que una pyme difícilmente conseguiría por su cuenta en el sistema bancario.

El tipo es fijo durante toda la vida del préstamo. No hay revisiones anuales, no hay cláusulas de actualización, no hay sorpresas. El coste del préstamo es el que es desde el primer día, y así seguirá hasta el último.

Para plazos de hasta 10 años e importes de hasta 1.300.000 euros por empresa, eso es lo que ofrece Aquisgrán: visibilidad total sobre el coste financiero durante toda la vida de la inversión.


Cuándo tiene sentido optar por el tipo fijo

No siempre. El tipo variable tiene su lógica cuando los tipos están altos y cabe esperar que bajen, cuando la financiación es a corto plazo y el riesgo de variación es limitado, o cuando la empresa tiene mucha caja y puede absorber variaciones sin problema.

El tipo fijo tiene más sentido cuando la financiación es a largo plazo, cuando la empresa prefiere certeza sobre el coste financiero aunque eso suponga inicialmente un diferencial algo mayor, y cuando el entorno de tipos es incierto o con sesgo al alza. En esos casos, fijar el coste de la deuda no es conservadurismo: es buena gestión.

Una pyme que complementa su financiación bancaria a tipo variable con un tramo a tipo fijo y largo plazo no está apostando por un escenario concreto de tipos. Está eliminando una variable que no puede controlar, para poder centrarse en las que sí puede.


En Aquisgrán ofrecemos préstamos a tipo fijo, con plazos de hasta 10 años e importes de hasta 1.300.000 euros, para pymes y autónomos de toda España. El tipo aplicable en cada momento figura en www.aquisgran.es






Eva Pastor