Hay circulante que no vuelve a cero nunca

23.09.26 09:30 AM - Comentario(s)

Toda empresa necesita dinero para funcionar antes de cobrar lo que vende. Compra existencias, paga nóminas, adelanta materiales y espera. Entre que ese dinero sale y vuelve pasan semanas o meses, y ese hueco hay que financiarlo.

Hasta aquí, nada que no sepa cualquier empresario. El problema no es el hueco: es que muchas empresas lo financian como si fuera temporal cuando, en realidad, nunca desaparece.

El suelo que nunca se devuelve

Conviene distinguir dos necesidades que se parecen y no son lo mismo.

La primera es estacional. Un comercio compra existencias en octubre para la campaña de Navidad, las vende en diciembre y cobra entre diciembre y febrero. La necesidad sube, se mantiene unas semanas y baja. Al cerrar el ciclo, vuelve a cero. Para eso existe la póliza de crédito: se dispone cuando hace falta, se devuelve cuando entra el dinero y se paga por lo dispuesto.

La segunda es estructural. Es la diferencia permanente entre lo que la empresa tiene inmovilizado en existencias y en facturas pendientes de cobro, y lo que financian sus proveedores. En terminología contable, las necesidades operativas de fondos. Esa cifra sube cuando la empresa crece, baja cuando encoge, y solo llega a cero cuando el negocio para.

La confusión entre ambas es uno de los desajustes más extendidos en la pyme española. Y es de los silenciosos: no se nota mientras el instrumento se renueva.

Cómo saber cuánto circulante estructural tiene tu empresa

Hay una comprobación que lleva menos de media hora y no requiere ningún análisis sofisticado.

Toma el saldo dispuesto de tus pólizas de crédito al cierre de cada mes de los últimos veinticuatro meses. Ordénalos y busca el valor más bajo de toda la serie.

Ese mínimo es, en la práctica, tu circulante estructural: la parte de la póliza que no has devuelto nunca en dos años, ni siquiera en el mejor mes. No es financiación puntual. Es deuda permanente contratada con un instrumento que vence cada doce meses.

La misma comprobación se puede hacer por el lado del balance: existencias más clientes menos proveedores, mes a mes. El resultado no suele bajar de un cierto nivel.

Por qué el instrumento equivocado no da problemas hasta que los da

Financiar una necesidad permanente con una póliza anual funciona mientras la póliza se renueve en condiciones parecidas. Y normalmente se renueva. Hasta que deja de hacerlo.

Los motivos por los que una entidad reduce o no renueva una línea rara vez tienen que ver con la empresa en concreto: un cambio en la política de riesgo del sector, una revisión de la exposición, un entorno de tipos distinto. Según el BCE, el tipo medio de los préstamos bancarios a empresas de la zona del euro subió hasta el 3,8 % en junio y julio de 2026, desde el 3,6 % de mayo. Y las entidades han venido revisando sus criterios de concesión al alza.

Cuando eso ocurre, la empresa tiene que devolver en semanas un dinero que lleva años utilizando para funcionar. No es un problema de tesorería puntual: es la financiación de la operativa diaria la que desaparece.

Los plazos de cobro agravan el efecto. El Observatorio de Morosidad de CEPYME situaba el periodo medio de pago entre empresas en 80,5 días en el segundo semestre de 2025, más de veinte por encima del límite de 60 días que fija la ley. Cuanto más tarda en cobrar una empresa, mayor es el suelo de circulante que necesita financiar de forma permanente.

Qué se puede hacer

No se trata de renunciar a la póliza. Es el instrumento adecuado para lo que está pensado, y toda empresa necesita una.

Se trata de repartir:

— Calcular el suelo de circulante con el método anterior y asumir que esa parte es permanente.

— Financiar ese suelo con un instrumento de plazo largo, cuya devolución esté programada y no dependa de una renovación anual.

— Dejar la póliza para lo que realmente oscila: la campaña, el pedido grande, el desfase de un mes concreto.

— Revisar el cálculo cuando la empresa crece. Crecer aumenta el suelo, casi siempre antes de que aumente la caja.

El efecto no es cosmético. Una empresa que ordena así su circulante libera línea disponible para imprevistos, deja de renegociar todos los años la misma deuda y sabe lo que va a pagar por ella.

En resumen

Antes de la próxima campaña, la pregunta no es solo cuánta financiación necesita la empresa. Es durante cuánto tiempo la va a necesitar. La respuesta determina el instrumento, y el instrumento determina lo que ocurre el año en que las condiciones cambian.

En Aquisgrán financiamos inversión productiva y circulante estructural a tipo fijo y con plazos de hasta diez años, como complemento de la financiación bancaria y sin necesidad de cambiar de banco, con el respaldo del sistema de garantías de las SGR. Si al hacer el cálculo te encuentras con un suelo de póliza que lleva años sin bajar, lo vemos juntos.

Fuentes (documentación interna, no publicar): BCE, declaración de política monetaria de 10 de septiembre de 2026 (tipos del crédito bancario a empresas: 3,6 % en mayo, 3,8 % en junio y julio). CEPYME, Observatorio de Morosidad del segundo semestre de 2025. Ley 3/2004, de lucha contra la morosidad, para el límite de 60 días. Titular idéntico al del post de LinkedIn asociado.