Qué le dice el banco a una empresa cuando le dice que no 

06.07.26 09:50 AM - Comentario(s)

Cuando un banco deniega un préstamo, rara vez explica el motivo con precisión. Detrás de ese silencio hay un proceso de análisis concreto, con criterios claros. Conocerlos de antemano cambia las posibilidades de éxito. 


El análisis que nadie explica  

Cuando una empresa solicita un préstamo, el banco realiza un análisis de riesgo. Ese análisis sigue una lógica estructurada, con criterios que los analistas aplican de forma sistemática. Pero rara vez se explica con detalle al solicitante. 

El resultado es que muchas empresas abordan una solicitud de financiación sin saber exactamente qué va a mirar el banco, qué umbrales considera aceptables y qué señales pueden frenar la operación aunque el negocio parezca sólido. 

Conocer esos criterios no garantiza la aprobación. Pero permite llegar al análisis con el expediente mejor preparado, anticipar las preguntas y, si la operación no tiene encaje en ese momento, saberlo antes de perder tiempo. 

 

Lo primero que mira el banco: la capacidad de devolución  

 

Antes de mirar el tamaño de la empresa, su sector o sus activos, el banco quiere saber si la empresa puede devolver el préstamo. Eso se mide fundamentalmente a través de dos ratios: 

 

Deuda sobre EBITDA 

El EBITDA es el resultado de explotación más amortizaciones. Es un indicador de la rentabilidad operativa del negocio, independiente de su estructura de capital. 

El ratio Deuda/EBITDA mide cuántos años de resultado operativo necesitaría la empresa para devolver toda su deuda. Por encima de cinco veces, la mayoría de los financiadores empiezan a ver riesgo. Por encima de siete, la señal es que conviene reducir deuda, no aumentarla. Si la empresa solicita más financiación estando por encima de esos niveles, la operación necesita una justificación muy sólida para salir adelante. 

 

Ratio de cobertura del servicio de la deuda 

Este ratio compara la caja libre que genera el negocio —el Cash Flow Libre— con las cuotas anuales que supone el servicio de la deuda. Mide si la empresa puede pagar lo que debe con lo que genera. 

El umbral mínimo razonable está en torno a 1,2 veces: la empresa genera al menos un 20% más de caja de lo que necesita para pagar su deuda actual más la solicitada. Por debajo de ese nivel, cualquier imprevisto puede convertir una situación ajustada en un problema serio. En Aquisgrán, una ratio de cobertura superior a 1,5 es lo que consideramos suficiente. 

  

La CIRBE: el primer filtro  

La Central de Información de Riesgos del Banco de España —la CIRBE— es el registro que recoge todas las deudas bancarias de una empresa. Es lo primero que consulta cualquier financiador antes de entrar en el análisis de la solicitud. 

Si la CIRBE tiene incidencias —un impago pasado, una deuda clasificada como dudosa— el análisis se detiene ahí. No importa cómo esté el balance en el resto de variables. Un historial crediticio con manchas requiere resolverlas antes de solicitar nueva financiación. 

La CIRBE también muestra el nivel total de endeudamiento con el sistema bancario. Un nivel muy alto, aunque sin mora, puede generar cautela. El banco suma la deuda que ya tiene la empresa con la que está pidiendo, y evalúa si el conjunto es razonable en relación con su capacidad de generación de caja. 

Cualquier empresa puede consultar su propia CIRBE de forma gratuita a través del Banco de España. Es un ejercicio que conviene hacer antes de iniciar cualquier proceso de solicitud. 

  

El sector importa 

El banco no evalúa solo a la empresa. Evalúa también el sector en el que opera. 

Cada sector tiene una tasa de mora histórica. El Banco de España publica estadísticas de préstamos dudosos por industria. Construcción y hostelería tienen las tasas más altas; industria y servicios, las más bajas. Cuando un financiador analiza una empresa del sector de la construcción, parte con una cautela inicial que no tiene cuando analiza una empresa del sector industrial. 

Eso no significa que una empresa de un sector con mora alta no pueda conseguir financiación. Significa que tiene que acreditar con más precisión que su situación particular es mejor que la media del sector. Cuanto mejor se argumente esa diferencia, más se evalúa a la empresa por sus propios méritos y menos por la estadística del sector.

  

La concentración de clientes 

Si tres clientes representan más del 80% de las ventas de una empresa, el financiador ve un problema. No con el negocio en sí, sino con su fragilidad ante la pérdida de cualquiera de esos clientes. 

Una empresa muy concentrada en pocos clientes es una empresa cuya capacidad de pago depende de que esos clientes sigan comprando. Eso no siempre está bajo el control de la empresa. Y el banco lo sabe. 

Si la concentración existe, conviene tenerla documentada y explicada: qué antigüedad tienen esos clientes, cuáles son sus condiciones de pago, si hay contratos a largo plazo, si hay perspectivas de diversificación.

  

El requisito indispensable: llegar preparado  

El banco tiene criterios. Aplicarlos no es arbitrario. El análisis es sistemático. 

Conocer esos criterios de antemano permite hacer tres cosas: preparar la documentación de forma que responda a las preguntas antes de que se hagan, detectar si hay alguna variable que pueda frenar la operación y trabajarla previamente, y decidir si el momento es el adecuado para solicitarla o conviene esperar a que alguna variable mejore. 

Una solicitud bien preparada no garantiza la aprobación. Pero una solicitud mal preparada sí puede generar un rechazo que podría haberse evitado. 

 

En Aquisgrán y en las SGR compartimos estos criterios con las empresas desde el primer contacto. Antes de solicitarte documentación, podemos decirte rápidamente si tu operación tiene encaje o no. Consúltanos sin compromiso en www.aquisgran.es